Contratación
Contrato mercantil o laboral: cómo no confundirlos
8 de septiembre de 2026 · Nomad Booth
Llamar “prestación de servicios” a lo que es un puesto de trabajo no lo convierte en mercantil. Inspección y los tribunales miran ajenidad, dependencia, horario, herramientas y si facturas a un solo cliente.
Si te imponen calendario, te dan el portátil, no puedes mandar a un sustituto y el 90 % de tus ingresos salen de la misma empresa, el riesgo de laboralidad es alto. El coste de regularizar —cuotas, recargos, indemnización— suele superar lo que se “ahorró” en su día.
Al revés también pasa: un freelance con varios clientes, sus propios medios y libertad de organización puede y debe facturar como autónomo o sociedad. El contrato tiene que cuadrar con esa realidad: no hay vacaciones pagadas ni pacto de exclusividad absoluta sin compensación.
Si dudas, no firmes el modelo que te pasaron por WhatsApp. En Nomad Booth revisamos el encaje y te decimos si conviene laboral, mercantil o un rediseño de la relación.
Esta guía ordena el contexto. Un profesional de Nomad Booth revisa tu asunto concreto. Si subes archivos, tus documentos están protegidos y solo los ve tu asesor.